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domingo, 10 de octubre de 2010

Sentir


"Desde mis primeras noches siempre he creido en mis dioses. El agua siempre ha sido importante para mi. Cada vez que llovía, en la selva cerca de nuestro campamento, corría entre enormes arbustos y arboles, sintiendo el barro bajo mis pies, y cuando la lluvia caía sobre mi rostro comenzaba a rezar...si a rezar, a rezar con toda mi alma, preguntándole a los Dioses por qué me habían entregado todo este dolor...pero realmente para mi la respuesta estaba clara. Había deshonrado a mi familia huyendo el día de mi boda con un "monstruo", y por eso yo tambien me convertí en un monstruo, en nada real, pero mas real de lo que muchos creerian."

domingo, 22 de noviembre de 2009

Uncoming Wanda

12 de abril de 1953

Mi nombre es Wanda Sullivan, y nací hace 26 años en el condado de Clearfiel en Pensilvania. No nací en una familia adinerada ni mucho menos, mi padre tenía un aserradero y mi madre era ama de casa, nunca tuve hermanos porque después de tenerme a mi, mi madre cayó enferma y aunque a mi padre le hubiese gustado tener un varón (cosa de la que estoy al 99,9% segura) no pudo ser.

Mi padre era Howard Sullivan, y su madre mi abuela Mary Kate, pasaba grandes temporadas en nuestra casa muchas veces al año, hasta que mi madre tuvo la genial idea de pedirle a mi padre que la dejase vivir con nosotros. Mi madre hacía mucho tiempo que había perdido a su madre, y tampoco es que se llevase muy bien con mi abuelo, del cual no único que recuerdo es que le llamaba “abourbon” por su caracteristico olor.

A pesar de todo, con quien me unía una gran relación sentimental era con mi abuela. Para ella no había apodos, era simplemente la Abuela Kate, y cuando mi madre convenció a mi padre para que ella se viniese a vivir con nosotros me sentí muy feliz.

Ahora me encuentro en el cementerio de mi pueblecito tipico, donde todo el mundo comenta que la hija de Sullivan ha venido para conmemorar el año del fallecimiento de su abuela y claro, tiene 26 años y no esta casada. Que les jodan a todos.

Normalmente no diría estos pensamientos en alto, se supone que soy una chica recatada y bien educada, pero es cierto, que les jodan a todos es la frase más cariñosa que puedo soltar después de que le vetaran a mi abuela de vieja loca y bruja.

¿Que porque decian esas cosas de mi abuela? Porque probablemente sin conocerla, ante algunos comentarios que solía soltar en publico, cualquiera hubiese dicho que le faltaba un hervor.Pero yo la quería y comprendía ciegamente porque los niños de la escuela no querían estar a mi lado y porque nunca tuve amigas en este pueblo, a decir verdad, nunca las he tenido, mi unica compañía en mi casa de Nueva York es mi gata Stacy.

He ido a ver a mis padres, como no, y mi padre no parece muy dolido por la muerte de su madre, cosa que me ha dolido sobremanera, creo que el también pensaba que estaba loca, al igual que lo opina de mi, pero...que le jodan a el tambien.

Cuando me monto en el autobus de camino a Nueva York, tengo una visión de la señora que esta a mi lado. Esta noche llorará por su hijo perdido en la guerra y maldecirá a todo lo maldecible por haberle quitado al unico sustento real que tenia en esta vida, y yo me doy cuenta de lo desgraciada que es, por que debido al digusto que se va a llevar, va a morir de una ataque al corazón, por suerte antes de llegar a la última estación de autobuses se baja y la sensación de culpabilidad por no decirle algo tan estupido como que trate de cuidarse y calmarse esa noche me esta matando.

Hace frio esa noche en la Gran Manzana, me tapó bien el cuello, soy delicada de garganta y a poco frío que coja siempre estoy enferma, pero me alegra la visión de Caster en el anden, se ha ofrecido a llevarme a casa porque llegaría muy tarde, pero por supuesto lo que quiere es que descanse bien porque mañana tengo que estar a las 8 como un clavo en la oficina, lleva un caso muy dificil de un hombre adinerado que esta buscando a su hija, se ha escapado con un chico y teme que este le saque hasta el ultimo centavo de la cartilla qu e le dio para que fuese a la universidad, y debido al gran balance de timos de muchachos que parecen ser lo mejor de este mundo y luego resultan ser eso, “rompecorazones” el pobre hombre vive “descorazonado” unica y exclusivamente porque a su hija le vayan a quitar el dinero de la universidad. O las mujeres somos muy tontas, o este mundo es una mierda, que a mi parecer, las dos cosas suelen ir de la mano muy a proposito.

-Hola nena, ¿Qué tal la visita a tus viejos?- Caster es mi jefe, es Detective por si se me ha olvidado decirlo. Trabajo para la policía de Nueva York desde que era un novato hasta hace 5 años, y lo dejó porque pensaba que abrir un gabinete le daría mas dinero. Siempre se lo he dicho, debería haberse dedicado a las finanzas, ve dinero allí donde solo crecen manzanas podridas, y creedme, podría sacarles provecho si se lo propone.

-Ni me lo recuerdes, a veces pienso que nací con el sexo equivocado, “Deberías buscar un chico y casarte con él”, “No sé que haces viviendo sola todavía con la unica compañía de un gato” Lehe dicho mil veces que es una gata, no un gato...

-Ya...y a ti lo unico que te preocupa es que tu padre se preocupe por el sexo de Stacy, ¿no?.Wanda, tesoro, tienes un problema.

-Mi problema eres tu, Caster. Ya te dije que no hacía falta que vinieses a recogerme hoy, podría haber cogido un taxi y...

-Ya, pero soy todo un caballero a pesar de todo- dice guiñando un ojo.

Caster es el tipico hombre en el que todas las mujeres tienen que fijarse, y lo admito, es guapo, muy guapo. Su abuelo era francés y heredó de el sus ojos azules, y de su madre su cabello negro y lustroso. Tuvimos un desliz cuando comencé a trabajar para él, estuvimos saliendo un año, pero la cosa acabo cuando una noche supé que llevaba medio año siendome infiel con una cantante pelirroja de un club, fue ahí donde desgraciadamente conoció mi don, y me sorprendió que en vez de salir corriendo, como han hecho tantas personas que han pasado por mi vida, aflorase su espiritu emprendedor y desde entonces, siempre que precisa de mis poderes, yo estoy ahí para ayudarle.

Me reitero, las mujeres somos estupidas y este mundo es una mierda, el porque es sencillo, el es el unico hombre con el que puedo hablar de todo esto, mi corazón se rompió por él, le odio, pero es mi amigo, y cuando le necesito y cuando no, Caster, siempre esta ahí.

-Oye, ya que te voy a llevar a tu casa y no me vas a dejar subir para que tomemos una copa, ¿Qué te parece si vamos a la oficina, tomamos una copa y tu me dices que ves al tocar esto?- me tendio un sobre abierto, que estuve apunto de tocar con los guantes, gracias a ellos era capaz de llevar una vida normal.

-Aun estoy de vacaciones..-dije con desdén.

-Ya lo se, preciosa. Pero da la casualida que como tuve que darte la semana de vacaciones para ir al aniversario de la muerte de tu abuela, el caso se ha quedado estancado y el Sr Perwire me ha dicho que si no avanza no me pagará los 6.000 dolares que me dijo que me pagaría.

-¿6.000 dolares? Dios mio, Caster, ¿Qué es lo que le has prometido a ese hombre?

Volvió a meterse la mano en el bolsillo interno de la gabardina y sacó otro sobre, me llevo bajo a un pequeño rincón y me enseñó un fajo de billetes de 100.

-Es una propina de 3.000 de los grandes, vamos nena...¿Qué mas te da? Sabes que con esto te ganarás un sobresueldo.

Mi suspiro le deja claro que no estoy muy de acuerdo con la forma que esta teniendo de llevar este caso, pero de perdidos al río.

-Esta bien, vamos a tu coche.

Una vez dentro, me quité los guantes y le pedí que me tendiese la carta, al tocarla, las visiones comenzaron a llenarme.

Vi a la pobre Susy Perwire llevandose la carta al pecho, y luego todo fue hacia atrás. Un hombre de unos 30 años, de rostro atractivo terminaba de cerrar la carta y mientras lo hacía sentí un olor extraño que le embargaba. Ya ha habido veces que he sentido ese peculiar perfume viendo visiones de otros casos, el perfume de la muerte.

Vi claramente sus planes, le sacaría hasta el último centavo a la pobre Susy y luego...oí el martillo romper los huesos del craneo, vi su rostro lleno de sangre y su rictus de dolor al sentir el macabro golpé que sesgaría su vida. Era una habitacion con poca luz, solo habia dos lamparas y el papel de la pared era beige con lineas verdes, encima de una comoda había una toalla con un sello y un nombre: “Hotel Lavinia Royal” pero esa no era una habitación de hotel. Las nauseas me embargaron y terminé por echar el pastel de carné de mi madre sobre la tapicería del coche de Caster.

-¡Joder, Wanda! ¡joder! ¿Estas bien nena?- Sentí sus manos aferrarme por los hombros y echarme hacía atrás, saco un pañuelo de la guantera del coche y me lo paso por los labios limpiandome el vómito.

-La va a matar Caster...la va a matar...-dije entre sollozos, la garganta me picaba muchisimo y los ojos también, estaba llorando y el me abrazó con fuerza.

-Esta bien, esta bien. Calmaté...¿Qué es lo que has visto?

Mis palabras salían atropelladamente de mi boca, pero la expresión de Caster era seria y meditabunda, era esa expresión que tanto me gustaba de él cuando le prestaba toda su atención a algo.

-Wanda, ese tio tiene que tener una ficha policial, tiene que tener algo con lo que podamos encontrarle. Probablemente el nombre con el que ha firmado la carta sea falso, toda su documentación sea falsa, no puede ser que ese hijo de puta sea un fantasma.

-¿Sigues teniendo ese amigo tuyo en la comisaría estatal de polícia?

Caster asentió y arrancó el coche saliendo de la Estación de Autobuses.

-Si vas a llevarme a la comisería al menos ten un poco de decencia y pasemos primero por mi casa, quiero cambiarme.


13 de Abril de 1953, Comisaría Estatal de Policía.

Es el 5 café que me tomó y el frío no se me ha quitado ni tampoco, el dolor de garganta. Caster me consiguió una manta de esas que le dan a los presidiarios para las frías noches en el calabozo, al menos descubró que es calentita y eso me deja al menos pensar.

Es el décimo o el undécimo albúm de fotos de fichados que vemos, y son las 4:30 de la mañana, él no ha dicho ni una sola palabra, y cada vez que pasa una hoja yo niego para pasar a la siguiente.

-Me duele la cabeza...-admito

-Lo sé nena, pero tenemos que hacer esto..
.
-¿Tenemos que hacerlo por la pobre Susy Perwire, por el dinero de la universidad, o por los 6.000 dolares que ha prometido pagarte su padre si la encuentras?

Caster me miró de reojo y negó volviendo a su interminable tarea, volví a negar.
-Esta bien, dejemoslo por hoy...-permitió al final.

-¿Le has preguntado a tu amigo por el hotel que te dije?

-No me ha prometido nada, dice que hará unas cuantas llamadas para saber donde se encuentra ese hotel, tal vez si damos con él podamos encontrarlos.

Asentí, no tenía mas ganas de divagar una solución.

Siempre que veo una visión de un futuro, y me refiero a una visión de este calibre mi cuerpo responde enfermandome, me sube la fiebre, me duele la garganta y me llevo sin poder comer unos 3 días, porque todo lo que entra sale de nuevo.

-Oye...quedate esta noche en mi casa. Yo dormiré en el sofa.

-Te lo agradezco pero...

-Vamos Wanda, dejame cuidar de ti...

Terminé por asentir y llegamos a su casa a eso de las 5 de la mañana, a Caster le sorprendió bastante que a esas horas hubiese una nota debajo de la puerta que rezaba: Caster Debrom, Detective Privado.

Al cogerla y abrirla casi palideció al leerla.

-¿Qué ocurre?

-Es una nota del Sr Perwire...dice que le esta tarde le han llamado del banco diciendole que la cuenta de su hija esta vacía.

Me llevé las manos a la boca.Eso significaba que probablemente Susy ya no estuviese viva.

-Oh Dios mío, Caster. ¡Tenemos que encontrar ese hotel!

-Oye nena, ya no se puede hacer nada, calmate. Sea cual sea el final de esa chica nosotros la encontraremos, o al menos encontraremos a ese psicopata hijo de puta y no saldrá de la carcel en toda su putrida vida.

Su comentario no me alentó en absoluto.

-Además, podría ser que tu visión...no se cumpliese, ¿no?

Le miré dolida, no porque pusiese en duda un error de cálculo, no hubiese habido nada mas tranquilizador que mis visiones tuviesen fallos, pero siempre se cumplían.

A la tierna edad de 7 años, un día llamaron a mis padres del colegio porque repentinamente me había subido la fiebre y según mi profesora, la Srta Brown, estaba delirando. Estuve en la cama 3 días y el cuarto mi madre y mi padre entraron en la habitación con el rostro blanco y desencajado:

-Wanda, ¿Qué es lo que te ha dicho tu abuela acerca de la Srta Brown?

-¿La abuela? Nada papá, ¿Por qué lo preguntas?

En ese momento mi abuela apareció por la puerta:

-¿Qué demonios le has dicho a la niña, madre?

-Kate por favor, te pedimos que no le dijeses nada a la niña acerca de...

-¿A cerca de que mama?

Comenzaron los gritos y los reproches a mi abuela antes de que pudiese percatarme de la situación, me puse de pie en la cama y gritando les pedí a todos que se calmaran. Mi madre me sentó y me dijo que le contase que habia ocurrido el día que tuvieron que traerme a casa porque estaba enferma:

-¿Qué fue lo que le dijiste a la Srta Brown, Tesoro? Trata de recordar...

-Recuerdo que la Srta Brown, me pidió qu ele entregase el bolso de tu taquilla y al cogerlo...yo...bueno, no sé si fue la fiebre, pero ví como alguien robaba su bolso y ella se caía y se hacía mucha sangre contra un escalon junto a la iglesia, le dije que tuviese cuidado con su bolso, qu elo agarrase bien porque si no alguien podría intentar robarselo y se caería y se haria mucho daño.

Hubo varios minutos de silencio. Mi abuela me miraba con pena, mi padre miraba hacia el suelo y salió de la habitación. Mi madre se dedicó a besarme la frente, y me dijo que descansará.
Luego, a solas, mi abuela me explicó:

-Cariño...Sé que lo que estoy a punto de contarte, es un poco díficil de creer, pero...es cierto, porque eso que has hecho, también he podido hacerlo yo.

-Pero abuelita, no sé que es lo que he hecho...

-Verás Cariño- comenzó a decir, me cogió la mano con fuerza y yo la miré a los ojos, aun con 7 años sabía que lo que iba a decirme era muy importante- La Srta Brown, ha sufrido un robo, le quitaron el bolso, ella trató de forcejear y se resbaló con tan mala suerte que...se dió un golpe en la sien en las escaleras de la Iglesia y...ahora, bueno...ya no dará mas clase.

¿Cómo puede una niña de 7 años sentir miedo, frío y la mas pura expresión de saber que lo que tiene no es una enfermedad si no una extraña habilidad para ver cosas? No podría explicarlo, esa sensación lleva acompañandome desde ese día.

La vuelta a la escuela no fue fácil, nadie me miraba, nadie me hablaba, y la única vez que alguien se dirijía a mi, era algún profesor para pedirme que me sentase sola en la última fila. Hubo reuniones de padres, que pedían explicaciones de porque yo estaba aún en el colegio, y una vez, registrando en los cajones de mi madre, vi una carta del director en la que decía que tal vez lo mejor sería alejarme del colegio una temporada hasta que las buenas gentes del pueblo olvidasen lo sucedido.

Por suerte, y gracias a mi abuela, no me fui nunca de allí, me quedé en mi casa, y la noche que mis padres tomaron la decisión de no alejarme, oí a mi padre decir:

-Si fuese un niño, estos casos se olvidarían más rápido madre, pero lo que esta claro es que en una mujer se ve mucho peor estas cosas.

-¡Por el amor de dios, Howard! ¿Me estas diciendo que como tu hija es una niña, la gente no olvidará esto? Hijo mio, creo que estas muy equivocado, ella es una niña de 7 años que ha tenido la triste suerte de heredar mi Don, porque lo creaís o no, esto es un Don. Simplemente lo ha descubierto de la peor manera posible, vaticinando la muerte a una persona, pero no creo que la mejor manera de afrontar esto sea alejando a vuestra unica hija de su hogar, ¿Qué es lo que queréis? ¿Marginarla mas vosotros que todos esos cazurros indecentes de este pueblo?

Mi padre y mi madre, agachaban la cabeza, las palabras de mi abuela eran puñales para ellos dos.

-No os convirtais en lo que no quereis ser, Anna, es tu hija, por el amor de Dios...si la niña se va, yo me iré con ella.

Y así fue.

Estuve viviendo hasta los 15 años con mi abuela, mis padres venian a vernos cada vez que mi padre podía y fue entonces el declive de mi familia. Oir conversaciones de mayores cuando esta en juego tu integridad, no es algo que deban hacer los niños.

Durante todo ese tiempo, comencé a tener visiones de todo tipo, del gato de la vecina, de la vecina, del coche del vecino, del vecino, de mis compañeros de clase. En definitiva de todo lo que me rodeaba, sabía cosas que nadie pensaría jamás que sabía. No hablaba demasiado con nadie, mi única amiga y confidente siempre ha sido mi abuela, como ahora lo es Caster.

La ultima vez, fue en la universidad. Mi compañera de habitación, con la que tampoco congeniaba mucho porque creía que era un bicho raro, llevaba saliendo con su chico tres años, estabamos en 3º y un día llego llorando a mares a la habitación, su novio la había dejado sin mas respuesta que que se había acabado el amor entre ellos, pero lo que la pobre no sabía es que llevaba una doble vida en el campus saliendo con una chica que era mayor que él. Al verla sufrir tanto, cometí la equivocación de decirle la verdad, e incluso llegué a decirle que esa noche se vería con su amiguita en la logía de su grupo, no había entrado nunca y le dije como tenía el chico la habitacion, como era ella e incluso como se los encontraría, a los 3 días se cambio de habitación.
Caster me llevó hasta su cama y me metió dentro dandome un beso en la frente:

-Creo que tienes fiebre...

-Ya sabes que pasará...no te preocupes.

Asentió sin decir mucho más, apagó la luz y salió por la puerta.

Mi nombre es Wanda Sullivan, y este es el comienzo de la historia de un don, que yo, no ped

viernes, 4 de septiembre de 2009

El nacimiento de Ishanvi

Si Aashish hubiese sabido que el dolor que sufriría esa noche iba a ser tal, hubiese preferido que el embarazo hubiese durado 12 lunas completas.

-¡Vamos Aashish!- decia la matrona Genash- ¡Vamos mujer!¿Qué es esto para ti?¡Un poco más de esfuerzo y tendrás a tu hijo en tus brazos!

Pero fuera el señor de la casa caminaba de un lado para otro deseando que el vaticinio de Genash no fuese cierto, porque el ya tenía cinco hijos varones con su esposa Jawahara y aunque habían llenado de alegría su corazón cuando nacieron, Dhruv deseaba con toda su alma que los dioses le bendijeran con una niña.

Oyó que Aashish gritaba en un último esfuerzo por empujar, y temió por su vida.

La mujer que luchaba dentro por traer esa criatura al mundo, no era su esposa, si no la más amada de sus cortesanas, y su mejor amiga. Aquella que le escuchaba siempre y le daba los mejores consejos, aquella que siempre hubiese deseado que fuese su mujer y siempre se negaba por ser un espíritu libre.

Recordaba como si lo viviese en ese instante, el momento en que Aashish le dijo que estaba en cinta.Estaba tan callada mientras le oía que Dhruv pensó que había enfermado.

-Aashish, ¿Ocurre algo que yo deba saber?- le preguntó alzandole el rostro para que le mirasen esos dos ojos verdes que le habían encandilado siendo joven, aunque ya era considerado un hombre.

-Dhruv- musitó, solo ella y su mujer podían llamarle por su nombre cuando estaban solos- Es la primera vez en mi vida que no sé si lo que voy a decirte es bueno o malo...

-Habla mujer, no me dejes intrigado como a un tonto.

-Estoy embarazada, has cometido el gran fallo de dejar en cinta a tu Cortesana Mayor.

Recordaba ahora su impresión. Si Jawahara quería los pondría a los dos en la calle, a la madre y a la criatura recien parida, y eso era algo contra lo que no podría luchar y le llenaría de dolor.

Pero se armó de valor, era su casa y su palabra siempre pesaría más que la de su esposa;

-¿Un gave error?, ¿He de recordarte, Cortesana mía, que lo que un hombre y una mujer hagan, es solo culpa de los dos?

Aashish se echó a llorar en su regazo, aunque la felicidad la embargaba, sabía que para Jawahara, esta noticia, sería motivo suficiente para poder echarla de la casa:

-No llores, mi Aashish. No dejaré que nada te haga daño. Tu eres mi mujer también, y solo estas cuatro paredes son testigo de que todo lo que te digo por y para ti es cierto. Tendremos un hijo, y yo lo cuidaré como tal.

Pero Jawahara no opinaba igual. Ella odiaba a la mujer que hacía que su esposo abandonara el calor de su cama para buscar el calor de su cuerpo. Todo el mundo comentaba que la mujer del Dhruv no satisfacía a su esposo, y ella era en exceso perfeccionista en todos los aspectos de su vida.

-¡Se irá de aquí¡¡ya veremos si se va! ¿Has perdido el respeto por todo Dhruv?¡Yo soy tu mujer, yo también decido sobre esta criatura!

-Tú, mujer, ¡Callarás la boca ante este hecho! Porque sabes como yo que no te conviene que esto trascienda.

Y esa noche las lágrimas de Jawahara fueron ríos de ira. Una ira que no sería en vano derramada, pues dentro de ella se gestaba un plan, a la par que en el vientre de Aashish se gestaba vida.

El último grito de la cortesana trajo consigo un llanto, un llanto que avivó el alma de Dhruv.

-¡Es una niña, Aashish!

Rompiendo las propias leyes de su casa, Dhruv irrumpió como un trueno en la habitación:

-¡Dejame verla!- dijo casí quitandósela a la matrona de las manos.

Abrió los pañosy vio a la niña que lloraba con fuerza, los ojos se le llenaron de lágrimas y elevó una plegaría de gratitud.

-Ishanvi- musitó Aashish-quiero que se llame asi, Dhruv.

-Y así será llamada hasta el día de su muerte, *Ishanvi Arundhati

A la vuelta a sus aposentos, Jawahara estaba despierta y sentada, mirandole con triunfo, una mirada que no comprendió hasta que su mujer abrió la boca:

-Así que, ha sido bendecido con tu única hija. Me alegro, no esperaba menos de Aashish, ella siempre te da lo que tu mas deseas.

-¿Insinuas que no quiero a mis hijos?

-No Dhruv, solo digo la verdad. Aashish no solo te ha bendecido con una hija, te ha bendecido con nuestra salvación.

-No entiendo lo que quieres decir Jawahara, estoy cansado, hablaremos mañana.

-Esa niña, salvará todo lo que tienes, ¿Te has vuelto tonto? Tienes cinco hijos, todo ellos se casaran con jovenes princesas y la dote para una princesa no son dos joyas y un solo ajuar, alguna incluso podría pedirles el cielo, y tu no puedes comprar el cielo para todas.

-¡Pues tendran que conformarse con lo que se les dará!

Jawahara se levantó y le mostró a su esposo un hermoso puñal curvo:

-¡No avergonzarás a mis hijos con semejante tonteria!¡Esa niña será mi hija a partir de ahora!

-¡¿Te has vuelto loca?!¡Suelta ese puñal!

-¡No avergonzarás a mis hijos!¡no volverás a avergonzarme a mi!

Dhruv no podía creer lo que veían sus ojos. Su esposa se hizo un largo tajo en la muñeca y la sangre le manchó el sari cayendo al suelo como rubíes liquidos.

-¡Jawahara!- se abalanzó hacía su mujer y le quitó el puñal lanzandolo lejos.

-¡Me darás a esa niña!¡Me la darás¡ ¡o te juro que te hundiré en la miseria y me quitaré la vida¡¡Poco me importará que otros sepan que eres mi marido solo cuando a ti te conviene!¡Me la darás Dhruv!

A la mañana siguiente, mientras Aashish dormía aún extenuada por el esfuerzo del parto, El Señor de la casa entró en el cuarto donde una joven amamantaba a Ishanvi y se la quitó de los brazos con lágrimas que surcaban sus mejillas:

-Decidle a su madre que su hija a muerto esta noche, y que ha renacido en brazos de otra mujer.

Si Aashish hubiese sabido del dolor que desgarraría su alma esa noche cuando supo de la “muerte” de su hija, hubiese preferido mil veces volver a sentir el dolor del parto.

*Ishanvi Arundhati es el verdadero nombre de Isha

martes, 24 de marzo de 2009

La muerte de Isha


“Keshav se fue, hace ya tres noches. Me dijo que tenía negocios que atender, pero yo no le creo. Después del incidente de la otra noche no dejo de pensar que se ha ido por mi culpa. Yo no lo busqué, simplemente, quise dejarme llevar. Le amo, y él lo sabe, sabe que le amo, pero...yo no sé si el me ama a mi. Huye de mi como quien huye de la tormenta, si estamos solos en la misma habitación procura que el tiempo que pasemos no sea demasiado. Temo estar asustandole, pero tampoco creo estar haciendo nada. Me comporto como mi madre me enseño, no creo estar haciendo nada. Pero él sigue sin darme una idea clara, de lo que siente por mi. Pienso que tal vez esta enfadado, por que le pedí que me sacase de mi casa el día de mi boda. No es fácil cargar con una mujer que ha cometido la locura que he cometido yo. Si alguien nos encuentra, nos mataran. Tal vez la egoista fui yo, por pedirle que hiciera lo que hizo, debe estar arrepintiendose, y si se arrepiente, yo no tendré a donde ir, y quedarme sola, me aterra...Algo me dice que esta noche volverá. Esta noche, hablaré con él, sin mas tapujos”


De como me convertí en lo que soy.

Deje la nota que escribía, de verdadero y puro aburrimiento, como decía en ella, Keshav se había ido. Él me dijo que tenía unos negocios que atender, y asi lo creí, pero ahora que recuerdo esa nota, las últimas palabras que escribí como mortal, me hacen sentir como si quien lo hizo fuese una cria asustada que temía perder lo poco que tenía.

La casa en la que viviamos era una casa no muy grande, pero tampoco pequeña cubierta de todos los lujos, Keshav la había conseguido gracias a que un amigo se la prestó la noche que escapamos de mi hogar. Habían pasado dos meses desde que llegamos allí cuando escribí esto y me fuí acostumbrando a su extraña manía de dormir de día y vivir de noche. Me había pedido que siguiese normalmente con lo que solía hacer, pero a veces, me pasaba las noches en vela solo para estar con él, y cuando ya no podía mas caía rendida escuchandole hablar, y al despertar estaba en mi lecho, una habitación digna de una princesa me esperaba, y el me había cubierto el cuerpo para que no tuviese frío. En esa casa siempre había mucha corriente, lo recuerdo por que siempre algo mas sobre los hombros. A nuestro alrededor no había apenas casas, y el jardín era enorme, me pasaba muchas horas al día en el, bailando, cantando e incluso en silencio. A veces sentía tremendos remordimientos por haberme ido de mi casa así, había fallado a la persona que mas me amaba en este mundo. Mi padre. Pero el jamás se opuso a la voluntad de su esposa, y yo para ella siempre fui una hija bastarda, una hija a la que no quería ni quiso jamás.Al único que echaba de menos en esa casa, era a mi padre.

Estaba preparando la mesa, el nunca se iba más de tres días, y aquel era el tercero, lo prepare todo con esmero, cogi unas flores del estanque y las puse en un cuenco lleno de agua, fui a posarlas sobre la mesa cuando oí una voz tras mi espalda:

-Huelen muy bien.

Me di la vuelta y el cuenco se cayó a mis pies, era Kailash. Su presencia siempre me ponía muy nerviosa, sus ojos clavados en los mios a veces me hacían sentir escalofríos, y esa vez no fue diferente:

-Kai...Kailash, no te había oido entrar...-al agacharme me corte con el barro, sisee de dolor al levantarme y al querer llevarme la mano a la boca, la cogió y fue el quien lamió la sangre de mi herida, me estremecí, pero no de placer precisamente.

-Tu sangre, es exquisita-dijo con una voz melosa.

Aparté la mano rapidamente y me dirijí a buscar un trozo de tela para cubrirme la herida, el volvía a estar cerca, anude la tela a mi mano y le mire:

-¿A qué se debe tanto detalle?

-Ke...Keshav volverá esta noche...y...queria hacer algo especial para él

Le vi sonreir, le di la espalda de nuevo y volví a la sala principal:

-¿Quiere algo de comer, Kailash?

-No, no como...Agni...-cuanto odiaba que me llamará asi, asi solo podía llamarmelo Keshav-Vaya...tu...herida, sigue sangrando.

-No es nada...es solo un rasguño...- estaba delante de mi, ¿De verdad había estado tan cerca?

-Por que no me dejas que lo cure...podría hacerlo, ¿sabes?- jamás le habría dejado tomar la mano de no sentir sienta curiosidad, de no sentir cierta atracción a sus ojos.

Quitó el trozo de tela, mi herida aún seguía sangrando un poco, acercó sus labios y abrirlos vi dos colmillos largos y afilados, antes de que su lengua tocase mi piel, aparté la mano asustada:

-¿Que ocurre, Agni?-dijo en un tono extraño

Yo dí dos pasos atrás y me pegué contra la pared.

-¿Te doy miedo?, es extraño ¿Keshav no te lo da?

No podía hablar, era como si su presencia me paralizase, me di cuenta de que estaba empezando a temblar:

-Mi hermano no sabe apreciar las cosas bonitas...en cambio yo si- se acercaba a mi con pasos lentos.

-No...no te acerques.- logré decir- Por favor...vete...

-Vaya, siento decirte que no me iré...sin ti, sin tu sangre...-su voz era demoledora para mi, comencé a sollozar, me sentía como si fuese un tigre que estaba apunto de tirarse a por su presa.

-Esta loco...¡no se acerque mas!- En cuanto el yugo de su presencia me dejo un momento libre salí corriendo de esa habitación, mi instinto me decía que tenía que defenderme de él, le sentía detrás de mi, pero al darme la vuelta no estaba, entre en la sala de la dagas y cogí una, al darme la vuelta, estaba ahí, emiti un grito de asombro, que le hizo reir.

-¿Crees que con esa daga...vas a hacerme daño, Agni?-rió con ganas- No...eso, no puede hacerme daño...no a mi-su voz se volvió dura y cruel, sali corriendo con la daga en la mano hacía el jardín tenía que alejarme de allí, se había vuelto loco, no sabía que era lo que quería de mi.

De nuevo la sensación de que corría detras mia me hacía volverme nerviosa, una y otra vez, pero solo veía la luna filtrarse entre las hojas de las plantas, creando oscuras sombras que me hacían sentir un miedo que jamás he sentido, me costaba respirar, oía mis sollozos como si no hubiera nada mas en este mundo, y otra vez, estaba delante de mi, pare y le amenace con el cuchillo, estaba empezando a perder la cordura.

-¡¿Qué quieres de mi?!- le grité.

-Ya te lo he dicho. Pero quiero que sepas, que por primera vez en mi vida, estoy apunto de decir la verdad.

Estaba delante...y...¿ahora detras?. Sentí su mano fría en mi cuello al darme la vuelta para intentar apuñalarlo solo apuñale al aire, pero juraría que era él.

-¡Basta demonio!¡ya basta!

-¿Demonio?, Bueno, suelen llamarnos asi en otros lugares, es cierto que lo somos, somos demonios, pero hemos salido de los cuentos esta noche, para venir a verte, Isha.

Me dí la vuelta para salir corriendo, pero esta vez la fuerza con la que me agarro de la mandibula no era irreal:

-Mi hermano es como yo, hay demonios, llamemoslos asi por ahora, que aun siendo lo que son, son mas humanos que los mortales.Pero otros en cambio, como yo, somos monstruos, monstruos que nos deleitamos a la luz de la luna con el miedo que desencaja el rostro, como te esta pasando a ti ahora. Te mataría, pero no veo que tu muerte lleve a ningún sitio, si no todo lo contrario, yo seré tu dueño...hasta que me canse de serlo, serás mía, solo mía...

Cuando clavo sus colmillos en mi cuello sentí una extraña sensación recorrer todo mi cuerpo, era como si ya no me perteneciese, me sentí languidecer y Kailash en un abrazo de acero no dejo que cayese al suelo, si no que poco a poco, se fue agachando conmigo y me poso en la hierba.

La muerte es un estado maravilloso, sabes que te estas muriendo y el miedo desaparece, es como si ya nada importase, nada exceptuando ese pequeño resquicio de luz que te mantiene entre el mundo y lo que estas dejando de ser. Creo que lloraba, por que sentia la calidez de las ultimas lagrimas mortales surcar mis mejillas, creo que rezaba por que oía el vestigio sordo de mi voz penetrar en mis oidos, o tal vez era el quien hablaba, no lo sé. La realidad hizo presa de mi alma, la mentira era solo un modo de llegar a ella, para ligarla a ti y hacer de ella lo que te diera la gana.

Sentí el sabor metalizado de la sangre en mis labios y mientras se deslizaba en mi garganta quise vomitarla, sacarla fuera de mi, pero me tomo de la mandibula casi abriendo mi boca y me inquirio:

-Bebe...no seas estupida o moriras de verdad...

-No...no quiero ser lo que tu eres...no quiero...-gemí, o tal vez pensé, no lo recuerdo en realidad, pero dentro de mí, no deseaba otra cosa que morir. Keshav me había mentido, yo lo había dejado todo, había deshorando a mi familia, había cometido una locura, y ahora, me dije, la estaba pagando con creces.

No recuerdo nada más solo que cuando desperté de mi muerte, sentía una sed atroz lacerar todo mi cuerpo como si me diesen latigazos con puntas de acero afiladas, creo que mi primera victima fue una mujer que iba a por agua, la deje seca apoyada contra un arbol, y me adentre en la selva a gritar como una posesa, arañe la tierra con las manos, grité y grité hasta que sentí que me desgañitaba. Y la risa de Kailash era la unica música que me acompañaba.

Prefirio quedarse conmigo hasta que Keshav, dos días después de lo que siempre acordaba, volvió. Al verme no olvidaré su rostro jamás, me miraba sin poder creer lo que su hermano había hecho, me sorprendí al ver que mis lágrimas ahora eran rojas, sangre. Me arrodillé en el suelo cuando trato de lanzarse a por Kailash, creo que ha sido la unica vez que suplique por su vida.

-¡Cerdo!¡asqueroso!¡¿Como has podido?!

-Vamos, vamos hermanito, yo solo he hecho lo que tu no has tenido cojones de hacer, ahora tu te quedas sin lo que querias...por no saber actuar rapido. Mañana la llevare ante Anshul.

Me levantó de golpe del suelo, me hizo daño, pero al quejarme vi la ira en los ojos de Keshav, mientras saliamos de allí le miraba suplicante, susurre:

-No me dejes, no dejes que me lleve con él.

Pero Keshav se quedo en el umbral de la puerta mirandonos sin un solo atisbo de sentimientos en su rostro. Me sentí traicionada, y tal vez, mi amor por el murió en ese mismo instante, cuando al volver a abrir los ojos...ya no estaba.

viernes, 20 de marzo de 2009

In the Bathroom


"Hacia meses que no le veía, mi mente estaba preparando el bloqueo final para dejar de pensar en el...y mientras me vestia...apareció detrás de mi en el espejo del baño. Solo me habia puesto el pantalon y el sujetador, y sus labios ardientes se posaron en mi hombro.

Note el calor de las yemas de sus dedos surcar mi espalda, y el cierre del sujetador liberó mis pechos y me dio la vuelta para besarme. No se por que no me moví, no se por que deje que me subiese al lavamanos. Una parte de mi pugnaba por apartarle, otra no queria tocar su piel, la menos consciente de las dos hacia que cerrase mis puños con fuerza contra el lavamanos.

No quiero sucumbir ante lo que se que voy a sucumbir, quiero que vuelvas a ser el mismo, aquel que no tenía que colarse en mi baño a urtadillas por que estaba conmigo, aquel que dormía en mi cama y no el que ahora me quita el sueño.

Me esta besando...estoy perdida..."


Hoy...relatillo y dibujo picante...sorry.

La chica del pelo blanco (KITSUNE) pertenece a http://linyaen.deviantart.com/

miércoles, 4 de febrero de 2009

Soy un hombre de Dios...no le temo a nada...


Soy un hombre de Dios, no le temo a nada.


No le temo a nada por que estoy preparado para todo, estaba preparado para todo menos para ti.

Estaba preparado para todo excepto para salir huyendo de todo lo que creía

Estaba preparado para todo, para todo menos para encontrarte.


Creo en la fuerza redentora del maximo poder

Creo en los milagros

Creo en Dios...

Pero tambien creo en ti


La miró sentado en la butaca, la brisa del canal entra por la ventana por la que ella esta asomada. Su pelo negro, acompaña al manto de la noche, y me parece una diosa pagana que esta apunto de impartir bendición al mundo.


La otra noche la besé, y ella me correspondió unos segundos, luego cuando se apartó salió corriendo y no la volví a ver hasta la otra noche. Calló, me pidió que no hablasemos del tema...yo le hice caso unas horas, también salí a dar un paseo, y ahora después de una calurosa discusión, me ha relatado todo lo que le ocurre, su corazón esta en otra parte, pero no sabe donde, pero yo si se donde esta el mío, y esta justo en esta habitación, debatiendose por lo que siente, cambiando la palabra enemigo por confusión, y entendiendo cada una de las palabras que salieron por la boca de la Ventrue hace dos noches.


Mi mentor, al cual habíamos venido a buscar, se había enamorado de ella y ella perdidamente de el. Le convirtió por que estaba enfermo y apunto de morir, y no quería dejarle ir. Perdí las esperanzas de poder curar mi enfermedad con la sangre divina de Vincent, y no solo por que ahora se hubiese convertido en un vástago, si no por que ella ya no le siente, mi Mentor, ha desaparecido de la faz de la tierra, y ya no podré decirle lo que la Iglesia esta haciendo con todos nosotros.


Me levanto, el silencio me pesa ya sobre la espalda, apartó su cabello de su espalda y acaricio con un dedo la linea de su espalda, no parece molestarle por que noto como se estremece:


-Me siento sola...y tu estas apunto de aprovecharte de eso Michael...


Ahora es su cuello lo que queda libre de su pelo, y lo beso muy lentamente, me lleno de su olor como la primera vez que la conocí:


-No eres la unica, por una noche sere egoista si no te importa.


No responde, se de la vuelta y nos besamos con ardor, sus labios dejan de estar frios, su cuerpo en cierta medida tambien, y sus suspiros pegan en mis labios encendiendo ese fuego en mi que no sabía que existía. Sus manos casi me arrancan la ropa, furiosa. Mis manos son torpes y no atino siquiera a quitarle el pantalón, tiemblo como una hoja cuando al ver mi pecho desnudo ante la primera mujer con la que estoy solo en una habitación en toda mi vida, acaricia mi vientre satisfecha por sus recodos:


-Estas temblando...-musita.


-Yo..es que...yo nunca...-no me salen las palabras, sus ojos son puro fuego.


-No importa...yo tambien...Morí siendolo y desde entonces lo he sido cada noche.


No sé como responder a eso, ella dijo que jamás quiso el Don que se le había otorgado, por una vez agradezco que haya sido asi...si no, jamás la habría conocido.


Se aparta de mi y me coje la mano, me lleva hacía la cama, aún no estoy desnudo, ella tampoco, pero no tarda en tirarse en la cama y quitarse el pantalón, yo le sigo el juego y hago lo mismo, hasta que al final estamos completamente desnudos y mi vergüenza es mayuscula ante un cuerpo tan hermoso, tira de mi y me posa sobre ella con toda su fuerza, mi respiración se vuelve trabajosa:


-No respires asi...o te cansaras antes de lo piensas, tomame...-y sus besos vuelven a ser torridos, tiene razón, debo calmarme, me agarro a sus caderas y la tomo, sintiendo que no mentía al mencionar su inmortal virginidad.


Entierro mi rostro entre sus cabellos, y es extraño, pero no pienso en lo que estoy haciendo, el placer me llena el cuerpo y apenas puedo pensar con claridad, siquiera se como moverme para poder satisfacerla. Siento sus manos en mis caderas, ella marca el ritmo, me enseña...en una palabra, a moverme.


Una y otra vez bailo entre sus piernas con cadencia, a veces me muevo con fuerza y me sonrojo al pensar que me estoy perdiendo con ella, no abro demasiado los ojos, me parece estar soñando, hasta que noto como todo mi cuerpo se crispa de placer, tal vez...demasiado pronto.


Me echo sobre ella y huelo sangre, la bestia que hay en mi la huele, me vuelvo para mirarla, llora.


-Lo siento...perdoname...-dice apartandome, coge su ropa y sale de la habitación sin decirme nada mas, de hecho, es hoy que han pasado muchas noches, tal vez un año o dos y no la he vuelto a ver.


Pero no la olvido, cada vez que camino por una ciudad nueva mi pecho se llena con la esperanza de tener la casualidad de encontrarla al doblar una esquina, pero no ocurre.


Soy un hombre de Dios, no le temo a nada...me miento con la misma eficacia con la que se miente el propio pecador, Soy un hombre de Dios, y temo haberme enamorado, de mi peor enemigo.






sábado, 10 de enero de 2009

Baila para mi



Si cierro los ojos me parece estar allí de nuevo, entre el bullicio de las calles de aquella ciudad, el olor de la gente, del mercado y los gritos de los comerciantes que aún de noche regateaban con especias y finas sedas.
No miento si digo que la India es un lugar digno de conocer, pero para los que hace muchas noches tantas que deberían haberse nublado en mi memoria, tal vez solo hubiesen visto un país decrepito y carcomido por la guerra que sitiaba el lugar. Algunos de los míos me prevenían de que pisar aquel suelo era peligroso en las noches que nos acaecían, pero tal vez, lo que ellos no sabían es que para mi el peligro no es un problema.
Llegue por mar en busca de un Ravnos al que había encomendado hace mucho tiempo un "favor", los mentirosos son gente capaz de guardar un secreto si puedes pagar el precio que ellos te piden, pero debido a sus numerosas virtudes es cierto que en ellas medran numerosos vicios, y no solo el oro sirve para taparles la boca, también es preciso poseer cierto poder para pagar un precio que puede no ser muy acertado aunque ellos te estén mirando a los ojos y diciéndote que si.
No me costo demasiado encontrar al chiquillo de Anshul, su nombre era Kailash y nada mas verlo supe que ese vástago no era de fiar, o al menos, nadie se fiaría de él si no fuese por que su verborrea es tan atrayente como su forma de proceder:
-"Mi Maestro te verá en cuanto logremos pasar la frontera, Señora, se ha tomado numerosas molestias para que paséis desapercibida esta noche"
Recuerdo incluso el tacto de la ropa que llevaba, era una ropa pesada, tal vez demasiado para una tierra como la India, cualquier mortal me habría tomado por loca al verme, tal vez, hubiese necesitado ropa más liviana para poder moverme entre la multitud, pero Kailash tenía dispuesto un transporte y cuatro ghouls que me llevarían hasta Anshul.
-"Confío en que lleguemos antes del amanecer...no me gustaría tener que pasar el día enterrada en la tierra..."
El Ravnos me sonrió con cierta ironía:
-"Entiendo, supongo que es demasiado para una Reina como vos ensuciar vuestras caras ropas con la tierra del pueblo..."
En mi rostro también se dibujó una sonrisa no menos que irónica:
-"En efecto, y es adulador percibir que incluso tú sabes distinguir un Rey y como tratarlo"- Mi mirada se fijo en sus ojos y no tuve siquiera que mover los labios al decirle-"muévete y sácame de aquí cuanto antes...si nos atacan, te despellejaré y tu mismo podrás ver tu piel colgada de la bandera del barco que me trajo"
-"Si mi Señora, enseguida..."- se movió rápido, dirigió al grupo a las afueras y entre tanto íbamos sorteando a la gente, los mendigos que se acercaban eran rápidamente apartados, sin llegar siquiera a tocar la tela que cubría la especie de parihuela en la que iba. Sin saber porque había comenzado a sentir un asco profundo por ese hombre, sin duda alguna despellejarlo hubiese sido para mi un regalo, pero aunque no temía represalias preferí tener cierto respeto con el viejo Anshul, después de todo, era su chiquillo.
Conforme nos alejábamos de la frontera y nos internábamos en el camino, el sonido lejano del sitar aduló mis sentidos, aunque bien era verdad que no era mi primera vez en esa tierra, el sonido de ese instrumento empalagaba mis sentidos y me hacía incluso entrecerrar los ojos, aquel que lo tocaba era muy habilidoso, y es cierto cuando dicen que la música amansa a las fieras.
El olor de la humedad de la selva me hizo despertar, ya estábamos en el campamento de Anshul, las risas se oían por doquier y los fuegos estaban encendidos fuera, parecían celebrar algo, pero si era así nunca lo pregunté. Descorrí levemente la tela que me separaba del exterior y el sitar dejo paso a los tambores:
-" ¡Eso es muchacha!, ¡qué mirada! ¡podría derretirme el corazón!"- decía uno de ellos, los demás reían al oírlo, al alzar la vista vi a tres jóvenes que bailaban al son cadencioso de los tambores, sus movimientos acompañaban cada una de las notas de los músicos y los cascabeles que llevaban en sus talones y sus muñecas acompañaban a una melodía carente de sentido. Advertí que en ese baile, extraño para mí, pues si era la primera vez que lo presenciaba, el principal juego estaba en los movimientos y la mirada de las muchachas, sus manos estaban pintadas de Henna, y sus ojos estaban resaltados con poca pintura negra, advertí que iban descalzas y que sus pies, como es la usanza en esta tierra también estaban pintados.
Alcé la mano y los ghouls pararon delante de ese espectáculo, una de las tres muchachas era un vástago muy joven y me atrevería a decir que poseía muy pocas noches. Era indiscutible que era la que mas llamaba la atención, sus ojos verdes poseían un fuego especial, un fuego rebelde que se avivaba con cada movimiento, y las teas de la hoguera resaltaban sus rasgos finos y elegantes. Su aspecto estaba cuidado al detalle, y sus movimientos eran mucho mas precisos que los de las otras dos muchachas:
-"¿Quién es esa joven?"- le pregunté a Kailash
El Ravnos puso cara de disgusto al verla bailar, y su rostro se torno en profundo odio que pude percibir al mirarlo:
-"Es...mi chiquilla Señora..."
-"Es muy bonita..."- apunté, eso pareció agradarle-" Creo que puedo adivinar por que la convertiste...¿Sería mucho pedir que esta noche me deleitase con un baile en mi tienda?"
Kailash me miró, se le encendieron los ojos y sonrió:
-"Claro Señora, pero mi chiquilla es muy especial...no baila para todo el mundo, tiene...un precio, ya sabéis"
-"Como todo por aquí supongo...el precio no es un problema para mí, llévamela enseguida"
Y como me había obedecido para sacarme de la ciudad, el Ravnos apareció con la joven en la puerta de mi tienda mucho antes de que mis sirvientes hubiesen podido deshacer mi equipaje:
-"Aquí la tenéis, Señora..."
La joven estaba obligada a no mirarme a los ojos, pero aún así, alzó el rostro y me miró con sus dos esmeraldas engarzadas al rostro, y medio sonrió:
-"¿Te hago gracia muchacha?"
Kailash la miró como si pudiera matarla solo con su mirada, y estuvo apunto de alzar el brazo para golpearla:
-"Quieto..."- musite- "aunque es tu chiquilla no dejaré que la lastimes delante de mi...ahora marchate"
-"Señora, debo advertiros que tal vez el oro que paguéis por estar con ella esta noche sea demasiado para el valor que en realidad tiene esta ramera..."
No me sorprendió que la tratase de esa manera, pero si me sorprendió que ella fuese capaz de mirarle con tal odio que me hizo hasta sonreír:
-"Eso te lo diré mañana...ahora...marchate, y no vuelvas hasta mañana..."
La joven Ravnos me miró sorprendida en cuanto su Sire cruzó el umbral de mi tienda, yo...también la miraba:
-"No te quedes en la puerta...¿Como te llamas?"
-"Isha...Señora...pero todos me llaman Agni"- dijo, pero ya no me miraba a mi, su mirada se había perdido por toda la tienda, sus ojos rebosaban curiosidad hasta que por fin volvieron a posarse en los míos- "¿Qué es lo que queréis de mi?"
-"Vaya, veo que eres muy osada...¿Qué crees que pensaría tu Sire si mañana le digo que no solo no me has satisfecho si no que además me has insultado?"
-"¡Yo no he hecho tal cosa!"- me encaró- "Si quisiera insultarla ya lo habría hecho, ¿no?"
Me quedé mirándola tal vez unos minutos, y ella apartó la mirada, no quise en ningún momento utilizar mi poder contra ella, es demasiado fácil asustar a un neonato:
-"¿No os enseñan en esta Kumpani que hay que respetar a los mayores, Isha? El don que se te ha dado no se da a cualquiera, supongo que tu Sire debe estar muy orgulloso de ti"
Volvió su rostro y me miró con sus ojos encendidos de rabia y odio, pude leer en ella más que nadie en ese momento:
-"Me parece Señora, que ahora la que me insultáis sois vos...este don del que tan bien habláis me fue impuesto, ni lo pedí, ni lo quería..."
-"Entiendo...Tu no eres una ramera como ha dicho él, tu forma de hablar y tu porte dejan ver otra cosa"
-"No, no lo era, pero ahora soy la ramera de mi Sire...Ahora bien, ¿vais a decirme que es lo que queréis de mi?"
Cogí una copa que me habían servido al llegar, me la lleve a los labios y saboreé la vitae pasándome la lengua por los labios, en un momento dado deseé incluso poder saborear la suya y relamerme con el mismo éxtasis que procura el primer sorbo de la primera noche, ese sentimiento despertó en mi un ansia profunda hacia ella, pero me contuve, no sería la primera noche ni la última que vería a Isha, durante mi estancia en la India.
-"Te he visto fuera, bailando, si no tengo mal entendido, a las mujeres que sois de castas altas os enseñan artes que ninguna otra mujer del mundo podría poseer si no se aprenden aqui...Lo que quiero es que bailes para mí...lo que estabas bailando fuera..."
-"Me temo Señora que ese baile no es para vos..."
-"Ah...¿no? ¿Y puedo saber por qué?"
-"Se trata de un baile de seducción...y no puede ser mostrado a las mujeres si estas no lo aprenden para usarlo después"
Debido a mi carcajada su ceño se frunció tanto que hasta me hizo reír más:
-"No me malinterpretes, es simplemente que me parece una estupidez, ¿así que no puedes bailar para mi por que es una danza que solo puede bailarse para hombres? ¿Crees que no podría querer aprenderla?...Por favor..."- tome asiento en el camastro que habían preparado para mi, acariciando la seda con la que estaban hecho los cojines, un lecho de poder...-"Bailarás para mi...y no me obligues a obligarte...¿Tengo cara de titiritera?, no, ¿cierto?"
Sus manos se crisparon de pura rabia, me divertía tanto viéndola así:
-"No puedo bailar sin música...señora..."
-"Eso no es problema..."
Los músicos de fuera entraron en la sala y se pusieron a un lado, pronto la música comenzó a sonar, y ellos si eran mis títeres:
-"Baila para mi...Isha..."
Cerró los ojos y comenzó la danza que tanto deseaba ver, sus manos se movían de forma exquisita, las alzaba, las estiraba y las subía extendiendo los dedos con coquetería, parecía una máscara tras la que se veían dos luceros, me sentía fascinada, sin duda alguna Kailash sabía aprovechar el potencial de su chiquilla, joven, hermosa...y cautivadora sin necesitar siquiera utilizar sus ilusiones para ello, incluso yo me vi tentada, la sed dejó de ser secundaria para mí. Esta danza precisaba que ella me mirase a los ojos como yo la estaba mirando a ella, y no me avergüenzo al decir que me sentí como a un hombre al que estaban cortejando.
Cuando terminó, adoptó una postura como la que había visto esculpida en los templos por los que Anshul me llevó la primera vez que estuve allí, buscando un escondite para mi secreto, y el encantamiento se rompió, cuando oí la voz de uno de los músicos decir embelesado:
-"La gracia de los Dioses..esta en ti..."
Lo mire como si me hubiese arrebatado la palabra de la boca y se apresuraron a salir y dejarnos solas, completamente solas...
-"¿Qué significa Agni?"
Isha miro al suelo:
-"Fuego...Señora..."
-"Fuego..."- repetí, sin darme cuenta estaba detrás de ella y mis manos vagaban a su vientre desnudo, la sentí estremecerse, como si ella supiese que tras ese baile el destino de mis manos ya estaba escrito- "Fuego..."
Y esa noche ardieron en mis entrañas mas deseos oscuros de los que soy capaz a nombrar, no es fácil olvidar una noche extraña, ni para mí, ni para nadie, por mucho que la niebla de la mente o el corazón se esfuercen en borrarlos.

Verdatha Ventrue